jueves 19 de noviembre de 2009

Mejor en cristal

Apenas hacía unos minutos que ella se había marchado y decidió quedarse en casa, pensando. No se atrevió a salir por la puerta. Nervioso, con el pecho congelado y las manos inquietas, empezó a dar vueltas. Pasillo, pasillo, habitación, pasillo. No entendía nada. ¿Qué me sucede?, pensó. Al cabo de un rato se calmó. No es nada, sólo un poco de inestabilidad momentánea, se dijo.
Llegó la hora de la cena, pero no tenía demasiada hambre, sólo un poco de sed. Fue a la cocina, abrió el armario, cogió una taza, fue hacia el fregadero y lo vio. Un vaso, el típico vaso de cristal estrecho que hay en todas las casas, y recordó que ella lo había dejado ahí después de beber el agua que él le había ofrecido. Puso la taza de nuevo en el armario y cogió el vaso. Abrió el grifo y lo llenó otra vez. Con una calma poco habitual, lo acercó a su boca y bebió lentamente. Al acabar lo observó unos instantes, los bordes, el contorno cilíndrico, las gotas olvidadas en el fondo, las marcas de los labios de ella… y lo volvió a dejar en el fregadero. A fin de cuentas todo el mundo sabe que las tazas son para el café y el agua sabe mejor en cristal.

jueves 12 de noviembre de 2009

"La universalidad es fundamental porque sólo podemos hablar de moral si lo que es bueno para mi lo es también para ti. Pero Europa no ha sabido dar contenido a eso. Ha desarrollado conceptos de universalidad que al final eran ideologías imperialistas del tipo`somos la punta de lanza del progreso. Y el pueblo que quiera entrar en la historia que nos siga. El que no, se quedará en la prehistoria´. La forma de ser universalista es tener en cuenta la memoria. Desde la memoria podemos crear una justicia que no sea un sistema cerrado sino una respuesta incesante a la injusticia", Reyes Mate, filósofo español, Premio Nacional de Ensayo 2009 por el Libro La herencia del olvido.

lunes 9 de noviembre de 2009

"Rayuela" I


"La técnica consistía en citarse vagamente en un barrio, a cierta hora. Les gustaba desafiar el peligro de no encontrarse, de pasar el día solos, enfurruñados en un cafñe o en un banco de plaza, leyendo-un-libro-más. (...) Se citaban por ahí y casi siempre se encontraban. Los encuentros eran a veces tan increíbles que Oliveira se planteaba una vez más el problema de las probabilidades y le daba vueltas por todos lados, desconfiadamente. No podía ser que la Maga decidiera doblar esa esquina de la rue Vaugirard exactamente en el momento en que él, cinco cuadras más abajo, renunciaba a subir por la rue de Buci y se orientaba hacia la rue Monsieur le Prince sin razón alguna, dejándose llevar hasta distinguirla de golpe, parada delante de una vidriera, absorta en la contemplacion de un mono embalsamado. Sentados en un café reconstruían minuciosamente los itinerarios, los bruscos cambios, procurando explicarlos telepáticamente, fracasando siempre, y sin embargo se habían encontrado en pleno laberinto de calles, casi siempre acababan por encontrarse y se reían como locos, seguros de un poder que los enriquecía. A Oliveira le fascinaban los sinrazones de la Maga, su tranquilo desprecio por los cálculos más elementales..."

domingo 1 de noviembre de 2009

...

No puedo entender tantas cosas... Ni hablar con cierta serenidad aparente, esa que se espera de nosotras, las personas... No puedo, sencillamente. Y entonces me rebelo, con b. Me rebelo a ser lo que se espera de mí. Me rebelo ante mí misma, ante esas ideas que se han metido en mi cabeza acerca de las cosas de la vida. Me rebelo porque si no lo hago de repente me despierto con lágrimas en los ojos, débil, frágil...
Cansada de ser y no ser, de recrear en mi mente millones de inexsitencias. Hay semanas en las que creo volverme loca. Caminando, recorriendo momentos, lugares habituales y a la vez desconocidos, cambiantes... Imposible de aguantar, cansada de ser una muñeca o una mujer dura, cansada de ser nada...
Siempre igual, queriendo sentir, queriendo vivir, equilibrando ambas esferas, reinventando mi espacio... Queriendo sudar y pensar, pensar y bailar, bailar y crear, crear y correr bajo la lluvia, tocar la harina con mis manos mientras lloro y siento...
Y esto es una catarsis, nada más, un espacio inventado de rosas y preguntas propias, incomprensible incluso para mí. Pido perdón, pero también pido silencio como dijo el poeta...
¡Qué apaguen las luces y bajen el telón!

sábado 31 de octubre de 2009

Hasta mañana...

Vuelve a casa caminando, con sueño y cuesta arriba. Aún así se fija en algunos detalles, transformados por la luz de la noche en la ciudad. Un contenedor lleno de chatarra, con la tapa levantada. Amasijos metálicos asomándose y en el suelo algo que le llama la atención, un brillo que la impulsa a agacharse. El sutil destello de una navaja, pequeña y afilada. La recoge y continúa su camino. A lo lejos escucha un sonido. Es el camión de la basura, que siempre le ha parecido un espectro que vaga por las calles de madrugada. Se acerca y comienza a percibir ese olor penetrante a desechos mezclados. Se pregunta como puede soportarlo el muchacho que va encaramado en la parte de atrás, cada noche desde hace tres años. Sigue caminando, completamente sola. No ha sido un mal día. Levanta la cabeza y la ve. Bajita, con los pechos excesivamente elevados por el sujetador, el cuello corto, las cejas remarcadas con perfilador y el pelo peinado hacía atrás, sin dejar nada al azar. Es joven como ella, quizás algo más. Y comienza a sentirlo. Se hunde lentamente en su carne y con un movimiento rápido la saca. Ha sido más fácil de lo que imaginaba. La muchacha cierra los ojos, como queriendo estar en un sueño, pero la navaja vuelve a clavarse en su cuerpo, esta vez con mayor intensidad, hasta el fondo, sin titubeos de aprendiz. La sangre baña la acera y no hay gritos, sólo sorpresa. Es tarde, demasiado tarde. Silencio y nuevos olores. Continúa su camino, dejando la sombra de un peso muerto detrás. En unos minutos llegará a casa. Qué ganas tiene de meterse en la cama, con las sábanas frías. Abre la puerta y se dirige a la habitación de sus padres. Va hacia el lado de su madre, con mucho sigilo. La mira unos minutos. Decide acariciar suavemente su cara para que se despierte poco a poco. “¿Qué tal ha ido el día, hija?”“No ha sido un mal día. Te quiero, mamá. Hasta mañana.”

jueves 29 de octubre de 2009

Visiones del arte


"Las personas que insisten en que el cielo en un cuadro tiene que ser azul y las hierbas verdes(...) se indignan si ven otros colores en un cuadro, pero si procuramos olvidar cuanto hemos oído acerca de las hierbas verdes y los cielos azules, y contemplamos las cosas como si acabáramos de llegar de otro planeta en un viaje de descubrimiento y las viéramos por primera vez, encontrarñiamos que las cosas pueden adoptar las coloraciones más sorprendentes. Los pintores, ahora, proceden como si realizaran semejante descubrimiento. Quieren ver el mundo con un nuevo mirar, sosolayando todo prejuicio e idea previa acerca de si la carne es rosada, y las manzanas verdes o rojas. No es fácil desembarazarse de esas ideas preconcebidad, pero los artistas que mejor lo consiguen producen con frecuencia las obras más interesantes. Ellos son los que enseñan a contemplar nuevos atractivos en la naturaleza, la existencia de los cuales nunca nos pudimos imaginar. si les seguimos atentamente, hasta una simple ojeada desde nuestra ventan puede convertirse en una maravillosa aventura."

Ernst Gombrich, La Historia del Arte.

miércoles 28 de octubre de 2009

NADA DE NADA

NADA...
Nadar en la nada, sentir la nada, wu wei, dejarse llevar sin pretender nada...
Espontánea y sentimental...
NADA.